AUDIO PLAY---> MILANO N:
El milano negro (Milvus migrans) es una rapaz mediana de silueta esbelta, caracterizada por un plumaje predominantemente pardo oscuro y uniforme, que a menudo parece casi negro cuando se observa a contraluz. Su cabeza presenta tonos grisáceos estriados de negro, y la parte inferior de las alas exhibe un diseño más claro con ventanas pálidas en la base de las primarias. Tiene una longitud de 48 a 58 centímetros y una envergadura alar de 130 a 155 centímetros, con un peso que oscila entre los 600 y los 1.000 gramos.
Se suele ver planeando sobre entornos abiertos, campos de cultivo, dehesas y masas forestales cercanas a cursos de agua o vertederos. Su tipo de vuelo es excepcionalmente ágil, boyante y elegante; utiliza su cola ligeramente ahorquillada (menos profunda que la del milano real) a modo de timón móvil para corregir el rumbo constantemente. Su canto es muy característico, consistente en un relincho agudo, tembloroso y modulado ("piii-ii-ii-ii"), similar al de una gaviota o un caballo pequeño, emitido principalmente cerca del nido.
En el Parque Dehesa Doña María de Dos Hermanas, el milano negro es un ave estival y de paso migratorio. Pasa los meses de primavera y verano en el entorno del parque, llegando habitualmente a mediados o finales de marzo y marchándose a finales de agosto o principios de septiembre. Durante los meses de abril a julio, su actividad en la zona alcanza el punto máximo debido al ciclo de cría y a su campeo en busca de alimento.
¿AVE EN PELIGRO?
A nivel internacional, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al milano negro en la categoría de Preocupación Menor (LC) debido a su inmensa distribución y estabilidad global. Sin embargo, el Libro Rojo de las Aves de España lo cataloga como Casi Amenazado (NT) debido al descenso severo detectado en poblaciones andaluzas clave como Doñana debido al uso de venenos y alteraciones del hábitat.
Es una de las rapaces con mayor distribución mundial, habitando en zonas templadas y tropicales de Europa, Asia, África y Australia. En España se distribuye principalmente por la mitad noroccidental y los grandes valles fluviales, siendo abundante en las cuencas del Guadalquivir, Guadiana, Tajo, Duero y Ebro. Prefiere hábitats que combinen bosques o arboledas para nidificar con zonas abiertas para cazar, especialmente dehesas, riberas de ríos, lagunas y la cercanía de actividades humanas como carreteras y basureros.
En la Dehesa Doña María, aprovecha el estrato arbóreo para descansar. Su migración arranca en agosto, viajando durante aproximadamente un mes hacia el Sahel africano (al sur del desierto del Sáhara), donde pasa todo el invierno antes de regresar al parque al cabo de unos seis meses, en marzo del año siguiente.
HÁBITOS
El milano negro es un ave esencialmente diurna, sumamente oportunista y carroñera. Su dieta se compone principalmente de animales muertos (peces flotantes, atropellos en carreteras), basura orgánica, insectos grandes, pequeños mamíferos, aves jóvenes y reptiles. Pasan la noche agrupados en dormideros comunales situados en arboledas frondosas o eucaliptales, donde se reúnen decenas de ejemplares.
Canta sobre todo durante el amanecer y las horas centrales del día en primavera, utilizando sus vocalizaciones para delimitar el territorio frente a otros milanos y comunicarse con su pareja. El momento del año idóneo para escucharlo y avistarlo en la Dehesa Doña María comprende los meses de abril, mayo y junio, coincidiendo con su máximo celo y la demanda de alimento de los polluelos.
REPRODUCCIÓN
La época de reproducción abarca desde abril hasta julio. Construyen nidos voluminosos en las horquillas de árboles altos empleando ramas secas, los cuales tapizan de forma peculiar con trapos, plásticos, papeles, estiércol y restos de ropa que recogen del entorno urbano. Son aves monógamas durante la temporada y defienden con firmeza las inmediaciones de su nido frente a otras rapaces, aunque toleran la cercanía de nidos de su misma especie en colonias laxas.
Suelen tener una puesta de 2 a 3 huevos, incubados principalmente por la hembra durante unos 30 o 32 días. Ambos progenitores participan activamente en la crianza alimentando a los polluelos, los cuales permanecen en el nido entre 40 y 45 días antes de realizar sus primeros vuelos. El proceso reproductivo completo, desde el cortejo y la construcción del nido hasta la total emancipación de los jóvenes, dura un aproximado de 3 meses y medio.