AUDIO PLAY---> COTORRA K:
La cotorra de Kramer (Psittacula krameri) es una especie de ave psitaciforme esbelta y de cola notablemente larga y escalonada. Su plumaje es de un color verde lima brillante muy homogéneo en casi todo el cuerpo. Presenta un pico robusto, ganchudo y de un color rojo carmesí intenso en la mandíbula superior. Existe dimorfismo sexual evidente: los machos adultos lucen un característico collar negro que se afina hacia la nuca transformándose en una banda rosa; las hembras y los ejemplares jóvenes carecen de este collar negro y rosa o solo muestran una sombra verdosa tenue. Su tamaño medio oscila entre los 40 y 42 centímetros de longitud total (donde la cola representa casi la mitad del largo) y posee una envergadura alar de unos 42 a 48 centímetros. Su peso ronda los 95 a 140 gramos.
En entornos de libertad se observa principalmente en zonas urbanas, grandes jardines públicos, dehesas y parques periurbanos arbolados. Posee un tipo de vuelo rápido, directo y enérgico, caracterizado por aleteos veloces que alternan con breves planeos. Su canto es extremadamente ruidoso, agudo y estridente; consiste en gritos repetitivos descritos fonéticamente como un "kii-ak" o "shriek" que emiten constantemente mientras vuelan o se alimentan en grupo.
PRESENCIA:
Es un ave habitual y residente permanente en la zona. No es una especie estival ni de paso. Por lo tanto, pasa los 12 meses del año en el Parque Dehesa Doña María. Al encontrar un clima favorable y alimento continuo en el entorno de la provincia de Sevilla, sus poblaciones se mantienen estables y visibles durante todas las estaciones, incrementando su notoriedad acústica y visual en los meses invernales al agruparse comunitariamente.
¿AVE EN PELIGRO?
No es un ave en peligro de extinción. A nivel internacional, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la clasifica en su Lista Roja bajo la categoría de Preocupación Menor (LC) debido a que sus poblaciones globales están en un claro y rápido aumento. A nivel mundial se estima que su población supera los millones de ejemplares repartidos por sus continentes nativos e introducidos.
En cambio, en España, la situación legal es radicalmente opuesta: está catalogada oficialmente como una Especie Exótica Invasora debido a los escapes y sueltas de animales de jaula. Los censos oficiales de la organización SEO/BirdLife estimaban un mínimo consolidado de unos 3.000 ejemplares en el territorio español, una cifra que ha continuado creciendo exponencialmente en los últimos años.
¿DONDE VIVE?:
De forma nativa, habita en una amplia franja del África subsahariana y en el sur de Asia (principalmente India y Pakistán). Debido al comercio de mascotas, se ha establecido con éxito en numerosas ciudades de Europa. En España, sus núcleos principales se concentran con fuerza en Andalucía (siendo la provincia de Sevilla uno de los epicentros nacionales más masivos) y en la Comunidad de Madrid, sumando entre ambas regiones más del 75% del total del país. Su hábitat preferido abarca parques urbanos arbolados, arboledas ribereñas, zonas agrícolas contiguas a núcleos de población y dehesas de olivar antiguo. Pasa todo el tiempo del año de forma ininterrumpida en el Parque Dehesa Doña María. No realiza migraciones. Es una especie completamente sedentaria; una vez coloniza un territorio como el parque de Dos Hermanas, permanece en él de por vida, limitándose únicamente a realizar pequeños desplazamientos diarios de pocos kilómetros entre las zonas donde se alimenta y los grandes árboles donde duerme.
HÁBITOS:
Su alimentación es eminentemente fitófaga. Consume de forma habitual una dieta compuesta por semillas, frutas, bayas, brotes tiernos, flores, néctar y frutos secos. En el parque aprovecha ávidamente los frutos de los árboles ornamentales y los recursos de las plantaciones colindantes. Tienen hábitos gregarios muy estrictos. Pasan la noche reuniéndose al atardecer en dormideros comunitarios multitudinarios, seleccionando para descansar las copas de los árboles más altos y densos del entorno, lo que les aporta seguridad contra depredadores. No es un ave nocturna; es estrictamente diurna, cesando su actividad al caer la noche. Canta de forma persistente al amanecer al salir del dormidero y al atardecer al regresar a él, utilizando sus chillidos como método de cohesión social para coordinar al grupo, alertar de peligros o defender su zona de alimentación. Los momentos del año donde se les puede escuchar y ver con mayor facilidad son el otoño y el invierno, época en la que forman bandadas mucho más grandes y compactas para explotar los recursos alimenticios escasos.
REPRODUCCIÓN:
A diferencia de la cotorra argentina (que fabrica grandes nidos comunales de ramas), la cotorra de Kramer utiliza cavidades naturales para nidificar. Cría en huecos profundos de troncos de árboles viejos (aprovechando con frecuencia los nidos excavados previamente por pájaros carpinteros) o en oquedades de muros y edificios altos.
Su relación con la fauna autóctona es conflictiva: compiten de forma agresiva por estos huecos, llegando a desplazar a aves locales como el cernícalo primilla o el avance del amenazado nóctulo mayor (un murciélago forestal). Su época de reproducción arranca temprano, habitualmente entre los meses de febrero y junio.
Son monógamas. Sus comportamientos reproductivos incluyen elaborados cortejos donde el macho realiza reverencias, alimenta a la hembra directamente en el pico y dilata sus pupilas de forma llamativa. La hembra suele poner una nidada de 3 a 4 huevos blancos. Ambos progenitores participan activamente en la crianza y alimentación de los polluelos mediante la regurgitación de comida. El proceso completo de reproducción, desde el cortejo inicial, la incubación (que dura unos 22-24 días) hasta que los polluelos abandonan definitivamente el nido, se prolonga durante aproximadamente tres meses.