AUDIO PLAY---> RUISEÑOR:
El cetia ruiseñor (Cettia cetti), también conocido popularmente como ruiseñor bastardo, es una de las especies de aves paseriformes más características y ruidosas de los entornos de ribera de la Península Ibérica.
Es un pájaro de pequeño tamaño, aspecto rechoncho, cabeza voluminosa y alas y cola notablemente redondeadas.
Su plumaje es de un diseño muy discreto y homogéneo, idóneo para el camuflaje: presenta un tono pardo-rojizo u oliváceo oscuro en el dorso y la cabeza, mientras que las zonas inferiores (garganta y vientre) son de un color gris claro o crema sucio. Cuenta con una ceja (lista superciliar) pálida y difusa sobre el ojo y una zona auricular grisácea. Su pico es muy fino, corto y de tonalidad oscura. Físicamente los sexos son idénticos, aunque los machos son ligeramente más grandes que las hembras.
Su longitud total ronda los 13 a 14 centímetros.
Su envergadura alar oscila entre los 15 y 19 centímetros.
Se desenvuelve casi exclusivamente en la vegetación densa, intrincada y húmeda, moviéndose de forma oculta a baja altura.
Su vuelo es bajo, marcadamente espasmódico, directo y muy corto; usualmente solo vuela distancias mínimas para desplazarse de una espesura a otra. Al moverse entre las ramas, es muy característico que mantenga la cola alzada y la despliegue con frecuencia.
Su canto es explosivo, metálico, repentino e inconfundible. Comienza de golpe con una fuerza sorprendente para el tamaño del ave, consistiendo en una rápida sucesión de notas sonoras que duran apenas 2 o 3 segundos (transcrito fonéticamente como un acelerado "cuchí-cuchí-cuchí" o "chivit-chivit-chivit").
Es un ave de presencia habitual y residente durante todo el año en la provincia de Sevilla. En el Parque Dehesa doña María, el cetia ruiseñor pasa los 12 meses del año en el lugar. Al ser una especie sedentaria estrictamente ligada a las masas de matorral, zarzales y cañaverales del parque, no abandona la zona con los cambios de estación.
No es un ave en peligro de extinción. En la Lista Roja de la UICN y en el Libro Rojo de las Aves de España está catalogada bajo el grado de "Preocupación Menor" (LC). Sus poblaciones son estables e incluso muestran ligeras tendencias de aumento en el sur peninsular.
Se estima una población mudial entre 5 y 20 millones de ejemplares.
En España, según los últimos datos de SEO/BirdLife, se calculan entre 4 y 6,5 millones de ejemplares maduros en el territorio nacional, de las cuales unas 100.000 parejas reproductoras consolidadas se ubican firmemente en la mitad sur de la península.
A nivel mundial, ocupa toda la región biogeográfica del sur de Europa, el suroeste de Asia (llegando hasta Afganistán) y el norte de África.
En España se distribuye de forma continua por toda la Península Ibérica y las Islas Baleares, estando ausente únicamente en las Islas Canarias y en zonas de alta montaña por encima de los 1.200 metros de altitud.
Vive ligado a los cursos de agua, arroyos, zonas encharcadas, carrizales, junqueras, zarzamoras y setos densos de zonas agrícolas húmedas.
Permanece de forma ininterrumpida todo el año en el Parque Dehesa doña María. No emigra. Las poblaciones españolas son eminentemente sedentarias. Los únicos movimientos que realiza son de carácter dispersivo juvenil de muy corta distancia (pocos kilómetros) para buscar nuevos territorios desocupados dentro de la misma cuenca fluvial o parque periurbano.
Su dieta es estrictamente insectívora. Se alimenta principalmente de pequeños escarabajos, larvas, arañas, hormigas, moscas, mosquitos y pequeños moluscos o crustáceos que captura rebuscando activamente en el suelo húmedo o entre la hojarasca de las espesuras.
Al ser un ave estrictamente diurna, pasa la noche durmiendo refugiada en el corazón de las marañas de vegetación más densas e inaccesibles (como los zarzales espinosos), manteniéndose a salvo de depredadores nocturnos. Durante el día, descansa en breves intervalos oculto entre las ramas bajas.
El macho canta de manera abrupta para delimitar y defender con agresividad su territorio frente a otros machos, así como para atraer a las hembras. A diferencia de otros pájaros, emite su potente canto durante cualquier momento del día y a lo largo de todas las estaciones del año (incluso en pleno invierno). Sin embargo, se le puede escuchar con muchísima más intensidad, frecuencia y vigor durante los meses de primavera (de marzo a junio), coincidiendo con el álgido periodo de emparejamiento.
El cetia ruiseñor tiene un sistema de reproducción frecuentemente polígamo; un solo macho con un territorio de buena calidad puede aparearse con hasta dos o tres hembras en la misma temporada. Con el ambiente y otros animales mantiene una relación de extrema territorialidad. El nido es construido exclusivamente por la hembra y tiene forma de taza profunda y desaliñada. Lo ubica a muy baja altura del suelo (a menos de un metro) camuflado entre la densa maleza, utilizando hojas secas, raíces y hierbas, y revistiendo el interior con pelos y plumón.
El periodo de reproducción se concentra entre los meses de abril y julio. Suelen realizar dos puestas por temporada. Cada puesta consta de entre 3 y 5 huevos, los cuales poseen una coloración única y llamativa de un tono rojo ladrillo o rosa coralino muy intenso.
La incubación dura estrictamente entre 14 y 16 días y corre a cargo exclusivo de la hembra. Los polluelos nacen desvalidos (altriciales). Aunque la hembra asume casi todo el peso de la alimentación de los pequeños dentro del nido, el macho puede cooperar ocasionalmente una vez que estos lo abandonan.
Los pollos dejan el nido a los 11 o 13 días de nacidos, pero permanecen ocultos en la maleza cercana siendo alimentados por la madre un par de semanas más hasta ser totalmente independientes. Todo el proceso, desde la construcción del nido hasta la independencia de la primera nidada, dura aproximadamente un mes y medio.